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Personajes Historicos
La historia de crear un Museo de Historia en la ciudad de David, que llevara el nombre de José De Obaldía, surgió por iniciativa del Prof. Mario José Molina C., en el año 1976, posterior a un viaje realizado a la ciudad de Bogotá, en donde comprobó la relevancia histórica de este personaje, tanto para Panamá como para Colombia.
Después de que el Prof. Molina, conjuntamente con la Prof. Dalva Acuña de Molina, presentaron este proyecto a la Dra. Reina Torres de Araúz, Director del Patrimonio Histórico Nacional en ese mismo año, esta acogió con entusiasmo y optimismo esa idea, brindó, desde ese momento, la total orientación técnica y respaldo moral necesarios, a la vez que recomendó la formación de la sociedad Amigos del Museo...
Con personas que se distinguieran por su admiración e interés en rescatar y preservar los valores históricos y artísticos de la provincia. El nombre de don José De Obaldía para este Museo reunía todos los méritos para una obra de esta naturaleza, ya que fue una de las personalidades políticas más destacadas del país durante el siglo XIX, pues fue Presidente encargado de la Nueva Granada en varias ocasiones, entre los años 1851—1855, Presidente del Estado Soberano de Panamá en 1860 y fundador de la Provincia de Chiriquí en 1849, ya que formaba parte de Veraguas en ese momento.
En unión de Mariano Arosemena, fundó el periódico El Gran Círculo Istmeño, La Unión y otros; luego con Juan Nepomuceno Venero creó El Chiriquí. Fue escritor, pedagogo, orador excepcional y político de altura, ya que en todas sus actuaciones demostró un espíritu patriótico por lograr para el país soberanía y mantenerlo alejado de las cruentas luchas civiles y militares que acaecieron durante este período.
Así, el Prof. Molina, la Prof. Alva Acuña de Molina, el Dr. Alberto Osorio y la Dra. Lía Anguizola Roy, iniciaron el comité que le daría forma y contenido a la Sociedad Amigos del Museo, 
cuya directiva quedó integrada así: Sociedad Amigos del Museo: Prof. Juan Ramón Palacios, Dr. José Arsenio De Obaldía, Sra. Leda de Hardesty, Dra. Lía Anguizola Roy, Sr. Abel Candanedo (q.e.p.d.), Sr. Gonzalo Salazar (q.e.p.d.), Dr. Alberto Osorio, Prof. Dalva Acuña de Molina y Prof. Mario J. Molina, como Presidente de la Sociedad.
Con la creación formal de esta sociedad en el año 1979 y con la preciada donación de la procera casa de don José De Obaldía, por sus herederos, el Dr. José Arsenio de Obaldía y su hermana serafina De Obaldía Vda. De Abadía en ese mismo año y, gracias a la mediación del Obispo de Panamá, Marcos Gregorio MacGrath...
La Dra. Reina Torres de Araúz, el Dr. Alberto Osorio y el Prof. Mario J. Obaldía C., se dio inicio a la tremenda labor de restauración del inmueble De Obaldía, rescate de piezas y documentos de valor histórico, obtención de fondos económicos y organización de la labor museográfica que exigía esta obra, labor realizada por el profesor Molina.
Durante estos años, de ardua y dedicada labor de su Director, Prof. Mario J. Molina C., el Museo De Obaldía ha prestado significativos servicios al público, exposiciones en la Feria Internacional de San José de David, donde obtuvo un honroso primer lugar, colaboración con otras asociaciones para realizar exposiciones como El Club de Jardinería, Club Soroptimista,
Escuela de Bellas Artes y las Embajadas de Alemania y Yugoslavia, acreditadas en el país. Ha organizado y presentado conciertos líricos, recitales poéticos y festivales folklóricos, significando con todo esto que el Museo de Obaldía es una entidad viva que participa Para y con la comunidad, contribuyendo a elevar y afianzar el nivel cultural en la provincia.
Durante parte de este período, el Museo De Obaldía ha contado con el asesoramiento técnico y contribuciones económicas del Instituto Nacional de Cultura, especialmente en la museografía, donde hemos contado con la valiosa colaboración de la especialista profesora
Marcela Camargo de Cooke, así como de la dirección del Patrimonio Histórico Nacional y sus restauradores, Jacinto Almendra, piezas de metal, Jaime Caballero y Germán Pérez, pinturas y esculturas religiosas, realizando el trabajo de restauración en gran parte de las obras de arte; el apoyo del Ministerio de Educación,
la colaboración de diversas entidades de Estado como: DIGEDECOM, IPAT, MOP, Bingo Nacional de David, IDAAN, IRHE, INTEL, INDE, el respaldo económico del Ministerio de Planificación, Municipio de David, Lotería Nacional de Beneficencia, el Banco Nacional de Panamá, La Caja de Ahorros, Fuerza de Defensa, la Petroterminal, la chiriquí Land Co., la empresa privada de David, los pintores chiricanos Y la comunidad en general, que ha creído en esta obra y que se ha percatado de su tremenda importancia en el desarrollo cultural de la provincia y del país.
RESTAURACION DE BIENES INMUEBLES
Cuando la Sociedad Amigos del Museo José De Obaldía recibió esta casa para que fuera la sede del Museo de Historia y de Arte José De Obaldía, tal tarea se encomendó al profesor Mario J. Molina Castillo.
Nos dice el Prof. Molina que la dirección de los trabajos de restauración de la casa Obaldía los realizó en base a consultas a artesanos, fotografías antiguas y observación de estructuras de otros inmuebles antiguos del casco viejo de la ciudad de David...
Además de consultas en obras históricas y arquitectó-nicas. Prevaleció un criterio histórico, además que había que acondicionar la casa para que funcionara como Museo. Se trató de darle a este importante paso de la obra todos los detalles de su arquitectura original, pues acusaba ciertos aspectos modernos introducidos por la última generación de la familia Obaldía que vivió en este inmueble.
Su estado físico fue otro de los obstáculos que hubo que salvar, y para ello se contó con la gran colaboración de la Chiriquí Land Co., que suministró todo el material de manera utilizado en esta restauración.
En el aspecto técnico se contó con la colaboración de la Arq. Lidia Guillermina López, quien hizo el plano de levantamiento de la planta, recomendó reforzar la estructura y hacer algunos cambios en el techo, piso, divisiones, etc.
En esta primera etapa se contó con la valiosa donación de don Miguel Brenes Candanedo, quien suministró una gran cantidad de vigas 8 X 8 para tales fines, de la vieja casa de doña Manonguita Asan. Participó en el trabajo artesanal Andrés Montenegro, quien le dio al techo vistosidad y semejanza original.
En el resto de la obra de restauración del inmueble Obaldía, hay que reconocer el valioso trabajo del maestro de obra Antonio Jiménez, quien realizó los trabajos de albañilería, ebanistería, artesanía, cocina, elaboración de vitrinas, bases y módulos de exposición, los cuales, sin duda, merecen un elogio por haber alcanzado niveles artísticos.
Con referencia a los materiales utilizados en la restauración de la casa, el prof. Marío J. Molina Castillo se preocupó por adquirir de algunos restos de casas del casco viejo de la ciudad de David, baldosas de arcilla, cuadros, horcones de níspero, tejas, tejones...
Adobes, terrones y otros materiales de áreas rurales, como San Pablo, Montilla, Alanje, Gualaca y San Juan del Tejar; además de la compra de mangle, caña blanca, caña brava, los cuales, sin duda, le han dado gran parte de su aspecto original.
De allí, el valioso aporte del Prof. Molina en el rescate de una de las piezas más importantes de
la arquitectura del siglo XIX, no sólo por su estilo de construcción regional, sino también por su interesante e importante pasado histórico.
HISTORIA DE LA CASA OBALDIA
El Museo de Historia José De Obaldía se aloja en una antigua residencia de mediados del siglo XIX inicialmente mandada a construir por don José Lorenzo Gallegos, quien apoyó, en esta área, el movimiento independentista de Panamá de España; posteriormente, residencia de don José de Obaldía, casado con Ana Gallegos.
Esta casa no sólo ha tenido una gran función histórica como centro de reuniones donde se firmaron acuerdos de importancia como el Acta de David de 1861, sino que también se hospedaron en ella figuras de renombre, como el General Francisco Morazán, el investigador alemán Moritz Wagner, el Dr. Rafael Núñez, José Hilario López, Manuel amador Guerrero, etc.
En esta residencia vivieron en diferentes épocas los hijos de José De Obaldía, José Arístides, José Domingo de Obaldía, segundo Presidente Constitucional de Panamá, con su esposa e hijos, Agustín, José Manuel, Gustavo, Fabio, Generoso y Lorenzo, quien fue propietario de la casa durante gran parte del período republicano y cuyos hijos, Celia, Serafina y José Arsenio, fueron sus últimos dueños.
Esta casa representa uno de los últimos vestigios de la arquitectura regional con influencia española, con gruesas paredes de terrón revestidas con cal y canto...
Grandes puertas de madera delimitadas con arcadas de piedra, piso superior y paredes de madera, techo de caña brava, mangle y tejas y piso inferior de baldosas de arcilla.
La propiedad está delimitada por una tapia construida al estilo antiguo, con terrón y, en la parte superior, revestida con tejas. En su interior tiene un hermoso jardín con grandes y antiguos
árboles frutales, rosales y plantas antiguas decorativas y medicinales. La arquitectura del siglo XIX, no sólo por su estilo de construcción regional, sino también por su interesante e importante pasado histórico.
Finalmente, un parque, donde se han colocado bancas de madera y hierro, semejantes a las constituidas a principios de siglo, donde se realizan diversas actividades culturales y sociales. El contenido museográfico de esta Institución se inició con las colecciones donadas por la familia De Obaldía, que incluían muebles antiguos, obras de arte, pinturas, fotografías, documentos históricos, vajillas y otros enseres de época. Posteriormente, fue enriquecido gracias al denodado esfuerzo, gestiones y científica labor de investigación heurística del Prof. Mario J. Molina C., gestor y director de la obra del Museo, quien logró recopilar preciados
materiales de valor histórico y cultural, hasta el grado de rescatar obras del pionero de la pintura en Chiriquí, Alberto Franco, que se encontraban, prácticamente, en el anonimato, al igual que otros pintores como Ida Belli y Héctor Falcón.
También fotografías iluminadas de L. Gallardo y P. Martínez, pinturas coloniales anónimas del siglo XVIII, estandartes pintados, un amplio muestrario del arte textil, fotografías de Enrique J. Vial y otras piezas valiosas de esculturas religiosas como las columnas talladas que pertenecían a un altar colonial de bugaba, del siglo XVIII, un sagrario, último vestigio de un
retablo colonial de la Iglesia de Alanje, orfebrería, imaginería, pilas bautismales, de agua bendita y todo un complejo en este campo del arte religioso.
El Prof. Molina también efectuó la labor de rescate de valiosos materiales como restos de vajillas de familias antiguas de David, armas de la Guerra de Coto, de los Mil días, fotografías antiguas ampliadas por el Banco Nacional de Panamá, mobiliario de época, ejemplares de periódicos de inicios de la República como el Agricultor, el Noticiero, Centinela del Valle, Ecos del Valle, El Valle de la Luna, lo mismo que documentos de carácter histórico de la época colonial, departamental y republicana, así como otros enseres que reflejan formas de vida del chiricano, tanto de las áreas rurales como de las urbanas.
Entre los objetivos propuestos para la realización de este Museo, podemos señalar, básicamente, el rescate, conservación y difusión de los diversos y valiosos bienes culturales de la provincia, para que el chiricano conozca y se enorgullezca de su historia y el panameño, en general, valore la contribución histórica, política y artística del hombre de esta región en la formación integral de la Nación.
Cortesía de: Profesor Mario J. Molina Castillo & Prof. Dalva Acuña de Molina.